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EINF: cómo convertir la información de sostenibilidad en un proceso trazable y verificable

 

Los resultados financieros permiten conocer una parte esencial del desempeño de una empresa, pero no explican por sí solos cómo gestiona sus impactos ambientales, las condiciones laborales, los derechos humanos, la relación con proveedores o los riesgos asociados al gobierno corporativo.

El Estado de Información No Financiera, conocido como EINF, completa esa visión mediante un informe en el que la organización presenta sus políticas, riesgos, resultados e indicadores sobre cuestiones ambientales, sociales y de gobernanza. Su finalidad no es únicamente comunicar compromisos, sino aportar información que pueda comprenderse, contrastarse y verificarse.

Esta diferencia es importante. Un informe de sostenibilidad no debería convertirse en una recopilación apresurada de mensajes positivos al cierre del ejercicio. Para que resulte útil, debe apoyarse en datos consistentes, responsabilidades claras, evidencias localizables y un proceso capaz de repetirse y mejorar cada año.

La newsletter de CAVALA sobre esta materia parte precisamente de esta idea: el EINF puede ser una obligación normativa, pero también una herramienta para ordenar información dispersa, detectar riesgos y transformar la sostenibilidad en una base más sólida para la toma de decisiones.

¿Qué es un Estado de Información No Financiera?

El EINF es un documento que forma parte del reporting corporativo de determinadas empresas y grupos empresariales. Su contenido debe permitir comprender tanto la evolución y los resultados de la organización como los principales impactos derivados de su actividad.

La Ley 11/2018 establece que la información debe abordar, al menos, las cuestiones medioambientales y sociales, la gestión del personal, el respeto de los derechos humanos y la lucha contra la corrupción y el soborno. También debe explicar el modelo de negocio, las políticas aplicadas, sus resultados, los principales riesgos y los indicadores utilizados para realizar su seguimiento.

Por tanto, un EINF no consiste en enumerar iniciativas aisladas ni en describir únicamente las acciones favorables desarrolladas durante el año. Debe mostrar cómo se gobiernan los asuntos relevantes, qué riesgos se han identificado, qué objetivos se persiguen y qué resultados permiten evaluar la evolución de la empresa.

En el artículo de CAVALA sobre Estados de Información No Financiera y su papel en las empresas se desarrolla con más detalle el alcance de este tipo de reporting y su utilidad para los diferentes grupos de interés.

¿Qué empresas están obligadas a elaborar el EINF?

El número de personas trabajadoras es uno de los primeros criterios que deben revisarse, pero no permite determinar por sí solo si una empresa está obligada a presentar el informe.

Tras el periodo transitorio establecido en la Ley 11/2018, la obligación se extiende a determinadas sociedades con más de 250 personas trabajadoras que tengan la consideración de entidades de interés público o que, durante dos ejercicios consecutivos, superen alguno de los siguientes umbrales:

  • Un total de las partidas del activo superior a 20 millones de euros.
  • Un importe neto de la cifra anual de negocios superior a 40 millones de euros.

También debe analizarse si la empresa forma parte de un grupo y si su información queda integrada en un estado consolidado elaborado por la sociedad dominante. La norma contempla determinados supuestos de dispensa para sociedades dependientes incluidas en el informe consolidado de otra organización.

Por esta razón, afirmar que todas las empresas de más de 250 empleados deben elaborar automáticamente un EINF sería una simplificación. Antes de iniciar el proceso conviene revisar la estructura societaria, los datos económicos, el perímetro de consolidación y la situación concreta de la entidad.

La referencia oficial para comprobar estos requisitos es la Ley 11/2018 sobre información no financiera y diversidad, publicada en el Boletín Oficial del Estado.

¿Qué información debe integrar el informe?

Aunque el contenido debe adaptarse al modelo de negocio y a los asuntos relevantes de cada organización, un EINF suele estructurarse alrededor de seis grandes ámbitos:

  • Modelo de negocio, estrategia y contexto de la organización.
  • Gestión ambiental y principales impactos derivados de la actividad.
  • Gestión de las personas, condiciones laborales, igualdad y diversidad.
  • Respeto de los derechos humanos y diligencia debida.
  • Ética, lucha contra la corrupción y gobierno corporativo.
  • Resultados, objetivos e indicadores clave que permitan valorar la evolución.

La dificultad no suele estar únicamente en redactar estos apartados. El verdadero reto consiste en identificar quién dispone de la información, comprobar si los datos se calculan de manera homogénea y reunir las evidencias que respaldan cada afirmación.

Los datos pueden encontrarse repartidos entre Recursos Humanos, Medioambiente, Operaciones, Compras, Finanzas, Compliance, Prevención de Riesgos Laborales y otras áreas. Cuando no existe una gobernanza previa del reporting, cada departamento puede utilizar definiciones, periodos o fuentes diferentes.

El resultado es un proceso lento, con frecuentes revisiones y dificultades para explicar el origen de determinados indicadores durante la verificación.

Del documento anual al sistema de información

Una de las principales debilidades del enfoque tradicional es tratar el EINF como una tarea puntual. Si la recopilación comienza cuando se aproxima el cierre del ejercicio, la empresa queda expuesta a vacíos de información, datos no comparables y evidencias difíciles de recuperar.

Un enfoque más sólido comienza mucho antes. La organización debe definir el alcance, identificar los temas relevantes, asignar responsables, establecer metodologías de cálculo y determinar qué documentación respaldará cada indicador.

Este trabajo permite construir un sistema de información que pueda actualizarse durante el ejercicio. Así, el informe deja de depender de solicitudes urgentes y correos dispersos para apoyarse en un proceso más previsible.

La tecnología puede facilitar la centralización y la trazabilidad, pero no sustituye la interpretación técnica. Un sistema digital puede estructurar datos, automatizar controles y reducir errores, pero sigue siendo necesario determinar qué información es pertinente, validar su consistencia y explicar correctamente su significado.

Esta combinación entre herramientas y acompañamiento experto conecta con el enfoque de CAVALA: ordenar la información mediante tecnología y convertirla en decisiones útiles a través de conocimiento especializado.

La verificación exige algo más que una buena redacción

La información incluida en el EINF debe someterse a la revisión de un prestador independiente de servicios de verificación. Además, el informe debe seguir los procesos corporativos de aprobación, depósito y publicación previstos legalmente.

Esto implica que cada afirmación relevante debe poder vincularse con una fuente, una metodología y una evidencia. No basta con indicar que se ha reducido el consumo energético, mejorado la diversidad o reforzado el control de proveedores. Será necesario demostrar cómo se ha calculado el resultado, qué periodo abarca y qué información permite comprobarlo.

Prepararse para la verificación desde el inicio reduce el riesgo de inconsistencias y evita reconstruir la trazabilidad cuando el informe ya está redactado.

También mejora la calidad del proceso interno. Cuando los departamentos saben qué datos deben aportar y con qué criterios, la organización puede comparar ejercicios, identificar desviaciones y establecer objetivos con mayor fundamento.

El EINF ante la evolución del reporting de sostenibilidad

El marco europeo ha evolucionado hacia un reporting de sostenibilidad más amplio y estandarizado. La Directiva sobre información corporativa en materia de sostenibilidad, conocida como CSRD, refuerza la necesidad de disponer de información relevante, comparable y fiable y sitúa la sostenibilidad dentro del sistema general de reporting empresarial.

La evolución desde la información “no financiera” hacia la información de sostenibilidad también refleja un cambio conceptual. Los factores ambientales, sociales y de gobernanza no están separados de la situación económica de la empresa. Pueden afectar a sus costes, riesgos, financiación, acceso a mercados, cadena de suministro y capacidad para mantener relaciones comerciales.

La Directiva europea sobre información corporativa en materia de sostenibilidad constituye la referencia oficial para comprender esta evolución del marco europeo.

Uno de los elementos centrales del nuevo enfoque es la doble materialidad: analizar tanto cómo afectan las cuestiones de sostenibilidad a la empresa como los impactos que la propia organización genera sobre las personas y el medioambiente. CAVALA cuenta con una solución digital de doble materialidad diseñada para estructurar este análisis y facilitar su actualización en futuros procesos de reporting.

Qué aporta un EINF bien preparado

Cuando el proceso se plantea correctamente, el informe ofrece beneficios que van más allá del cumplimiento formal. Ayuda a ordenar información dispersa, identificar riesgos, detectar carencias y mejorar la coordinación entre departamentos.

También permite vincular la comunicación corporativa con evidencias. En un contexto de mayor vigilancia sobre las declaraciones ambientales y sociales, disponer de políticas, indicadores y resultados verificables reduce la distancia entre lo que la empresa afirma y lo que puede demostrar.

El EINF puede convertirse así en una herramienta para responder a clientes, financiadores, inversores, administraciones y otros grupos de interés que solicitan información cada vez más precisa sobre sostenibilidad.

Para conseguirlo, la organización debe evitar dos extremos: redactar un documento puramente legal que nadie utilice o convertir el informe en una pieza promocional que oculte los riesgos y las áreas pendientes de mejora.

Cómo puede ayudarte CAVALA

En CAVALA acompañamos a las organizaciones desde el análisis inicial de aplicabilidad hasta la preparación del informe y su posterior verificación.

El trabajo puede incluir la definición del perímetro, la identificación de los temas relevantes, la planificación del proceso, la coordinación de responsables, la recopilación de datos, la revisión de evidencias y la redacción final.

Nuestro objetivo no es únicamente completar un documento, sino establecer una forma de trabajo más ordenada y defendible. La sostenibilidad aporta valor cuando puede medirse, explicarse y conectarse con las decisiones de la empresa.

Puedes conocer nuestro enfoque en la sección de responsabilidad social y comunicación de la sostenibilidad.

Una primera revisión permite determinar si la obligación resulta aplicable, cuál debe ser el perímetro del informe y qué nivel de madurez presenta la información disponible. Abordar estas cuestiones con anticipación reduce la carga del cierre, mejora la trazabilidad y permite que el EINF sea algo más que una obligación anual.

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